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Ofertas anormalmente bajas: cuándo se dan y cómo se justifican

Revisada el 03/10/2026

Bajar mucho el precio puede ganar un concurso o sacar la oferta de él. La ley no prohíbe las ofertas bajas: obliga a explicarlas cuando lo son demasiado.

Cuándo una oferta es anormalmente baja

Lo decide la mesa de contratación con los parámetros objetivos que fija el pliego (art. 149.2 de la Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público). Si el único criterio es el precio y el pliego no dice otra cosa, se aplican los parámetros del reglamento de la ley.

Que una oferta quede por debajo de ese umbral no la excluye: abre un trámite para que la empresa la justifique.

El trámite de justificación

La mesa pide a la empresa que explique su precio en un plazo suficiente (art. 149.4). La explicación puede apoyarse, entre otras cosas, en:

  • El ahorro que permite el método de fabricación, los servicios prestados o el procedimiento de construcción.
  • Las soluciones técnicas adoptadas o las condiciones excepcionalmente favorables de que dispone la empresa.
  • La innovación y originalidad de lo que se ofrece.
  • El respeto a las obligaciones medioambientales, sociales y laborales, incluida la subcontratación.
  • La posible obtención de una ayuda de Estado.

Cuándo se rechaza

Si la explicación no basta para entender cómo se cumplirá el contrato con ese precio, la oferta queda excluida. Y se rechaza siempre que sea anormalmente baja porque no cumple las obligaciones medioambientales, sociales o laborales aplicables, incluidos los convenios colectivos sectoriales (art. 149.4).

La decisión se toma tras pedir el asesoramiento técnico del servicio correspondiente (art. 149.4) y evaluar la justificación (art. 149.6). Si se adjudica una oferta que lo era, el órgano debe vigilar especialmente su ejecución (art. 149.7).

Consejos para justificarla

Una justificación que solo dice «la empresa asume el margen» suele no bastar. Lo que convence es el detalle: costes de personal según convenio, precios de proveedores con presupuestos, rendimientos medidos y una cuenta que cuadre con el precio ofertado.

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